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yo le robé un yogur a amazon go

Amazon go

Artículo de Laureano Turienzo Global Retail Manager del Retail Institute

Siempre hay alguien que te estropea la foto. Hay filias que jamás podríamos sospechar siquiera que existen. Hay gente que se dedica a eso, gente que sale haciendo gestos en el fondo de la foto. Los americanos tienen nombre para todo. Se llama photobombing.
El lunes Amazon Go abrió su tienda sin cajeros. Todo el mundo giró sus pensamientos hacía la séptima avenida de Seattle. Nada nuevo, llevamos años con la cabeza huida hacia esa calle, aunque no lo sepamos. Ahí está Amazon 1, las oficinas centrales de Amazon. Pero ahora esa calle nos hace estar a todos pendiente de ella porque ahí se ubica un pequeño supermercado. Muy pequeño. Algo menos de 170 m2. Ese supermercado se llama Amazon Go y algunos periódicos nos aseguran que es la primera tienda de la historia sin cajeros, un sitio donde puedes entrar, coger las cosas que quieres, y salir sin tener que sufrir las odiosas esperar en colas ante la caja para pagar. Sabemos que no es así. Que ya ha sucedido en muchas ocasiones en la historia. Sabemos que eso ya sucedió hace décadas.
Amazon nos dice en silencio, pero guiñándonos el ojo, que este prototipo de tienda es su particular carrera hacia la conquista de la luna, contra los chinos y contra el fuego amigo de los compatriotas Walmart y Kroger.
Amazon nos dice que este tipo de tiendas son el futuro. El asesinato de las partes burocráticas de la compra. El tiempo, en un mundo colapsado,será el descuento más importante en unos años, mucho más importante que una rebaja de unos centavos. Y nos dice que este homicidio de las cajas de cobro no implicará otras colas interminables: la de las oficinas del paro. Los trabajadores actuales de todos los supermercados del mundo serán trasladados a otras misiones, mucho más enfocadas a construir una magnifica experiencia de compra de sus clientes. Walmart, Kroger, Tesco, Carrefour asienten.
Amazon nos dice que su modelo de tienda revolucionaria es tan perfecta que el hecho de que un cliente no tenga que pasar por una caja de pago ,no implicará que los hurtos se disparen. Es más, nos dice que la probabilidad de robo es prácticamente nula, pues la tienda está colonizada por cámaras y sensores que detectan todos aquellos productos que el cliente coge, e incluso es capaz de detectar todos los que devuelve a la estantería. Se trata de inteligencia artificial. Cuando el cliente sale del supermercado, recibe una notificación en el móvil con la factura de la compra. Y es exacta. Llevan meses probando la tienda con personal interno. Haciéndose trampas al solitario, robándose una tras otra vez, y la tecnología siempre detectaba sus botellas de agua, o chocolatinas guardadas en los bolsillos de los pantalones. Durante meses han llenado la tienda de empleados que hacían la veces de figurantes, la han llenado hasta abarrotarla, han intentado autorobarse, y la tecnología ha funcionado.
Estamos preparados. Llega el día de abrir.
Deirdre Bosa es una corresponsal de CNBC. Una más de la legión de periodistas que estuvieron el lunes en la séptima Avenida de Seattle cubriendo la noticia. Muchos de estas personas, que vieron ustedes en las fotos el lunes y el martes, en los periódicos dentro del supermercado Amazon Go eran periodistas. Una de ella era Deirdre Bosa. Al final el oficio del periodista es así: dices lo que tienes que decir y se acaba tu trabajo. Y ya que estás ahí, pues lo suyo es que compres algo. Deirdre, fue a hacer su trabajo y una vez que lo hizo, suponemos que pensó: vamos a aprovechar el viaje y a comprar algo. Deirdre, que casualmente tenía bajada la aplicación de Amazon Go en su teléfono móvil, compró cuantos productos: galletas, una taza, una botella térmica de Amazon, y un yogurt de la marca Siggi´s, una especie de producto lácteo entre el yogur y el queso ,y que por lo visto se produce en Islandia desde hace más de mil años. Algo asombroso.
Deidre coge sus galletas, su taza, su botella térmica, su yogurt de mil años, y sale del supermercado. Mira su teléfono y ve que ya ha llegado un mensaje. Revisa la cuenta y…. oh… No aparece el yogurt de mil años.

Casualmente, Deidre entra de nuevo en el supermercado y se tropieza, nada más ni menos, que con Gianna Puerini, quien sucede que es vice-president of Amazon Go. Y entonces la CNBC nos cuenta que Deidre se presenta y le comenta a Gianna que algo ha fallado. Que su pastoso yogurt islandés de mil años no se ha cargado en su cuenta. Nos cuentan que Gianna no sabe muy bien qué decir, y que dice: “Primero y ante todo, disfruten del yogur, va a cargo nuestro”. Entonces, casualmente, Deidre no se va y le pregunta que si eso es normal, que qué tienen previsto hacer cuando un cliente como ella les indica que algo no se ha cargado a su cuenta . Gianna le dice que es tan improbable que suceda esto que ni siquiera nos hemos molestado en crear una función para que los clientes puedan notificarnos algo así. Supongo que Deidre se da cuenta en ese momento que ella en verdad es una periodista, no una cliente, y pone cara de “explíqueme eso bien, que no lo he entendido”. Y entonces, Gianna le comenta que sucede que es tan perfecta la tecnología que el sistema no incluye ningún mecanismo para alertar que un cliente está llevándose un producto sin pagar. Es más, Gianna, le dice a la chica de la CNBC que no ha visto personalmente un solo error en más de un año que llevan testando la tienda. Confiamos tanto en nuestra tecnología que hemos pensado que no hace falta ningún tipo de control. “No se preocupe, estamos tranquilos, es una anécdota lo que ha sucedido, disfrute de su yogurt”. “Amazon confía tanto en su tecnología que no han visto necesario crear protocolos donde se cubra cómo actuar ante situaciones como ésta”. Los chicos de la CNBC nos dicen que se han puesto en contacto con Amazon para aclarar eso de que no tienen ningún método para detectar robos intencionados, o los productos impagados por despiste. No hay respuesta , aún que sepamos. Amazon cree en su tecnología, y cree en sus clientes registrados para poder entrar en la tienda, y cree en los techos de su supermercado inundados de cámaras, y sobre todo cree en sí mismo. Hay un millón de tiendas mejor que robar que en Amazon Go.
Photobombing, siempre hay alguien que sale haciendo muecas y que te estropea la foto.

Laureano Turienzo

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